INTRODUCCIÓN
De la filosofía positivista (s.XIX) cierto tipo de antropología consideró a la religión como un epifenómeno del ser humano determinado por ciertas influencias culturales
“ateo” por naturaleza
y la dimensión religiosa como resultado de influencias “culturales”
Análisis estructuralistas y fenomenológicos modernos llevan a la conclusión inversa
el ser humano es “naturalmente religioso”
aunque pueda a veces resultar
“culturalmente” ateo.
Autonomía – Teonomía
La historia de la religión coincide con la historia del hombre.
(La Tebaida de Publius Statius: “Prius in orbe deos fecit timor” – “En el inicio del orbe, el temor hizo a los dioses”)
Lo sagrado à fundamentación trascendente de la realidad “profana”
búsqueda del sentido trascendente de su existencia.
BÚSQUEDAS PRIMITVAS DE RELIGIOSIDAD.
RELIGIÓN Y MAGIA.
Primeros vestigios de religiosidad.
Primeros homínidos: “Sinántropo” (“homo pequinensis”)
“Pitecántropo” (“hombre de Java”)
Ambos “homo sapiens” del Pleistoceno medio (ca. 500.000 años ha).
Al descubrir al Sinántropo, se encontraron vestigios del rito funerario más primitivo que disponemos.
Entierro ritual: extracción del cerebro por medio de un orificio en la parte occipital del cráneo, para comérselo en un banquete ritual. (Hasta hoy se practica el mismo rito en grupos tribales primitivos en la isla de Borneo)…
También se ha descubierto estas prácticas en los esqueletos tipo Neardental (100.000 años después).
¿Significado?
“Pareciera que el cerebro había sido extraído del cráneo y comido a fin de que pudieran ser transmitidos a los vivos los atributos mágico-religiosos de los muerto… El deseo de conservar los trofeos, como es el caso en el culto de los cráneos, parece haber sido inspirado por la idea de guardar una reliquia detentora de un poder especial; la extracción del cerebro y el acto de comerlo era una forma de comunión con el muerto, o un medio de compenetrarse de su fuerza y de sus virtudes”.
Aquí y en otras prácticas hay implícita la existencia de una mentalidad de tipo mágica de difícil certificación…
LA MAGIA
1. Características principales
La magia no es propiamente un tipo de religión.
Entendiendo religión como fe en determinados poderes sobrenaturales.
“la religión mágica” remite a “poderes sagrados”
quien creyera en otros “dioses” ya estaría fuera del ámbito propio de la magia.
La actitud mágica no depende de los poderes en los cuales alguien cree, sino de la forma como intenta relacionarse con ellos.
La magia es una especie de “técnica ritual” que intenta imponerse el propio deseo a la realidad, con el control o la utilización de poderes ocultos o trascendentes…
Puede haber actitud mágica referida a cualquier tipo de creencia religiosa o al margen de ella.
(Frazer) “La magia ha precedido a la religión”… -indígenas en Australia-… casi desconocen la religión como propiciación u obtención de auxilio de poderes superiores.
Magia à ámbito psicológico (conciente e inconciente)
búsqueda narcisista de seguridad
pretender ser “omnipotente”
imponiéndose su propio deseo a la realidad.
Rito mágico à confiar en la secuencia segura (proceso invierno y primavera)
Actitud mágica. Características:
i. (principal) Pretender que el rito practicado sea eficiente y automático.
La realidad está sometida al efectuarse el rito.
El hombre puede sentirse seguro frente a la realidad, gracias al control automático confiado al rito mágico.
Cuando el efecto automático esperado no se produce pone en duda su eficacia automática y mantiene al hombre en su inseguridad angustiante.
Ahí se recurre al pretexto de la “falla técnica”.
El rito siempre resulta automáticamente, cuando está bien ejecutado.
ii. Escrupulosidad en su ejecución. El brujo o mago, como especialista, es quien conoce y puede garantizar la exactitud mágica de las normas o “rúbricas” correspondientes a cada rito.
A pesar de todo esto el rito falla.
Esto podría nuevamente poner en duda la supuesta eficiencia automática del rito y volviendo al hombre a la intolerable inseguridad…
Los ritos mágicos tienen complicación.
Si es simple el rito y falla es fácil repasar los aspectos controlables del rito y verificar donde se produjo la falla (si es que la hubo). Al ser complicado, se puede dificultar la verificación de la “falla técnica”… no es necesario pensar en “mala voluntad”, sino que un mecanismo inconsciente o estructural determinado por el narcisismo humano en búsqueda desesperada de seguridad controlada.
iii. Carácter homeopático. “lo semejante produce lo semejante” (“de tal palo, tal astilla”).
2. Origen del “poder mágico”
Garantía del éxito del ritual mágico es que todo se haga de acuerdo a lo establecido sin “falla técnica”.
Quien se asegura el correcto ritual es el especialista iniciado en los “secretos” o exigencias rituales.
El especialista del rito debe ser formado en una rigurosa preparación.
Desde el narcisismo todo ser humano tiende a ser su propio mago o brujo.
El hombre de las sociedades totémicas distingue la energía o poder mágico que tiene y maneja el especialista del rito o brujo, el elemento material en el cual localiza el secreto del poder mágico que ha recibido –hueso o piedras especiales (cuarzo o cristal de roca)- se asume que el elemento ha sido introducido en el cuerpo del mago y gracias a ello él tiene el poder mágico.
Además tiene una iniciación técnica como apoyo al secreto del poder.
Se introdujo el objeto por herencia familiar, iniciación por parte de otros magos o brujos o –el más común- revelación personal o directa en sueño o éxtasis (poder que viene de espíritus (sombras) de ancestros muertos).
(entre aborígenes australianos) el “iniciado” brujo ha consumido en canibalismo ritual parte del cadáver del brujo muerto, asimilando su “poder”…
3. Magia y “mana”
El secreto del poder mágico a menudo va vinculado a otro elemento, presente en determinadas personas u objetos, que los convierte en trasmisores, por “contagio”, del poder especial que habita en ellos. Este “contagio” tiene una connotación de “mancha”, convirtiéndolos en “temibles” y “fascinantes”. Así alguien o algo que tiene este “poder” especial queda separado de la dimensión profana (espaciotemporalidad cotidiana) y le da un atractivo especial, ante la necesidad humana de tener acceso a la realidad trascendente. Ello determina la ambivalencia de lo “sagrado”, propia del “tabú”.
Ese poder sagrado es llamado “mana”, de modo genérico, (procede de indígenas de la melanesia). Quien ha recibido el “poder mágico” tiene un “mana” particular, y eso es “tabú”, es decir, temible porque “mancha” o “contagia”; además es especial porque es “peligroso” y puede exorcizar los espíritus o fuerzas malignas que han contagiado o “poseído” a alguien.
El “mana” es inherente a toda realidad profana que tenga “poder”. Siempre está vinculado a una “persona”. Se proyecta antropomórficamente en las fuerzas de la naturaleza (tempestad, víbora-cazador). Toda acción es eficaz debido a que quien la ejecuta tiene “mana”.
La separación específica entre profano-sagrado y objeto-sujeto no es clara entre los primitivos.
Así lo “sagrado” es una creencia de la realidad “temible” y deseable, siempre hay algo del “poder mánico”.
La institución de la “magia” busca en ese “poder sagrado” la defensa con respecto al carácter peligroso y temible de ese mismo poder sagrado. (También está presente en las culturas y religiones más desarrolladas).
Durkheim: “No estudiamos la religión arcaica de que vamos a tratar por el mero gusto de contar sus rarezas singulares. Muy al contrario, hemos tomado esa religión (primitiva) como objeto de nuestra investigación porque nos ha parecido más apta que cualquiera otra para hacer comprender la naturaleza religiosa del hombre, es decir para revelarnos un aspecto esencial y permanente de la humanidad.”
C. CREENCIA PRIMITIVA EN UN “SER SUPREMO”
En casi todas las culturas primitivas se encuentra la creencia en un Ser Supremo o “dios del cielo”. (Discusiones de estudiosos respecto a monoteísmo, politeísmo o animismo).
…
La etimología indoeuropea del término “dios”, conservada en el idioma sánscrito de los Vedas, muestra que la raíz “div” significa “brillar”, identificándola con la luz proveniente del cielo, que permite discernir con claridad lo que ocurre en la tierra. De eseta manera “dios” es quien tiene la “perspectiva de altura y de luminosidad celeste” para poder juzgar en definitiva los actos humanos con conocimiento de causa.
Y es el “juicio” precisamente lo que las culturas primitivas reservan para el Ser Supremo en el cual creen, que no recurren nunca a él para pedir favores cotidianos, sino que para ello se remiten otros poderes sagrados. Por lo mismo el Ser Supremo no tiene tampoco culto ni se lo vincula a ritos mágicos, sino que estos están relacionados con los otros poderes sagrados que actúan útilmente en la cotidianidad del mundo y del hombre.
El tema del “alejamiento” u “ociosidad” (“Deus otiosus”) del Ser Supremo, en las culturas primitivas, es bien conocido. Para la mayoría de esos pueblos, el Ser Supremo fue el creador y el que garantiza la ética de las relaciones entre los seres humanos y es la única divinidad a quien invocan como padre. Pero consideran que, una vez ese Ser Supremo hubo creado el mundo, se alejó y permanece inactivo en la lejanía del cielo. Desde entonces el mundo está regido por poderes sagrados inferiores, y es a ellos a quienes van dirigidas las plegarias de petición y el culto mágico. La conciencia de ese alejamiento del Ser Supremo lleva a que el hombre primitivo atribuya a ese Ser Supremo una especie de desinterés con relación al mundo de los hombres. De tal manera que sólo recurre a él en casos de catástrofe extrema, cuando los demás poderes sagrados se han mostrado impotentes para solucionar una situación límite, o como recurso “final” de justicia.
Conclusión
· El fenómeno religioso es una dimensión antropológica universal, presente en la vida humana desde sus orígenes más primitivos.
· Hay creencias en un “más allá” con características animistas.
· Hay conciencia humana en la propia inconsistencia, lo que lleva a “ritos mágicos” para tener eficiencia automática. Pretensión narcisista de “omnipotencia del deseo” (característica humana desde la primera infancia).
· Los ritos van vinculados a creencias consideradas eficientes por el poder propio de la misma acción mágica.
“mana” à poder inherente a determinados sujetos u objetos
“tabú” à carácter de ambivalencia, propio de la relación hombre con lo sagrado
En lo primitivo el mundo entero es sagrado y no hay distinción clara entre lo profano y lo sagrado.
Hay objetos y personas más “poderosas” (con más mana) [más temibles] que otras.
El rito mágico utiliza ese poder y, a la vez, intenta defenderse de él.
Hay demostradas formas de creencia en un Ser Supremo con connotaciones “celestiales”, creador del mundo y garante de la diferencia entre el bien y el mal. No es un “monoteísmo primitivo” (es posterior).
Ser Supremo à es un dios que ha creado el mundo y “se aleja”al cielo remoto.
Intervienen en el mundo poderes divinos secundarios…
Es el garante de la justicia final (hay una ética involucrada)
Es considerado padre que está en el cielo.